Instantes

Una lección muy importante que todavía me cuesta implementar es disfrutar del presente. Estar simplemente en el instante que está ocurriendo y no pensando en las tareas y obligaciones, en lo que voy a hacer mañana o el próximo año, o en lo que podría haber sido.

Esto ultimo es una eficaz manera de lastimarnos, porque absolutamente nadie puede cambiar lo que fue.

Estar presente no es tan simple como parece. A veces me asusto, siento que de estar tan distraída se me van a pasar los años sin que me de cuenta. Que en algún momento se me van a haber acabado todas las oportunidades de sentarme a conversar con mis papás. Porque la vida es la suma de esos pequeños momentos. Únicos, simples e irrepetibles.

Siempre fui de querer guardar todos los recuerdos (así también me pierdo un poco en el pasado). Tengo varias cajas con fotos, cartitas de cuando iba al colegio primario, entradas, folletos, dibujos, corazones de papel, flores secas, imanes, postales, piedras que junté alguna vez en el río, caracoles. En fin, todo lo pueda encerrar algún recuerdo para mi.

Con el tiempo entendí que no puedo tener el tiempo aprisionado en una caja. De a poco dejé de tenerle miedo al paso del tiempo y a los cambios. Los recuerdos están bien, son lecciones que no hay que olvidar. Pero no pueden impedirnos vivir las cosas lindas ( y no tanto) que nos tenga preparadas cada día. Porque de todo se aprende, sea bueno o malo.

Estar dispuesta a disfrutar y ser feliz, aunque suene tonto, no siempre es fácil. No me gusta cuando paso más tiempo preocupada y quejándome que sentada tranquila en el patio o en la vereda, simplemente viendo como cambia el cielo. Sentir el viento, ver los árboles, la gente, ver todo el mundo que nos rodea. Hay tantas cosas cerca que ni siquiera notamos.

En eso estoy ahora, intentando disfrutar de cada día y de la cosas simples.

Deja un comentario