Soñada

Te escribo desde muy lejos, aun sin conocerte. Es algo prematuro pensaras, pero hace tantos días que te pienso que necesito desahogarme. Aunque sea en un papel.

¿Qué como sé que existís? Lo sé porque lo siento. Y es tan fuerte ese sentimiento que me arranca lagrimas y hasta puedo sentirlo palpitando dentro mio, en algún lugar indefinido del pecho.No se como ni cuando nació , pero de que no va a irse fácilmente estoy segura.

Te imagino lejana y antigua. Con miles de historias guardadas entre tus muros. Una ciudad de siglos. Que ha visto prosperidad y también guerra. Guiaste por tus calles a miles de enamorados. Creciste, multiplicando tus templos por las montañas. Despertando cada día con las oraciones de los monjes. Sé que luchás por no ser olvidada. Para que no cambien tus casitas con techos de tejas por monstruosos edificios grises.

Te gusta tu silencio vivo, tu neblina de verano. Medio escondida entre montañas. Te entiendo, a mi también me gustan mis ratos de soledad.

Tu gente es trabajadora y aferrada a las tradiciones. Tan obstinada como vos en no dejarla desaparecer.

Los cultivos de arroz son el mar perfecto para dejarse soñar. El mercado multicolor, lleno de ruido, gente, olor y sabor me recuerda la belleza de lo cotidiano. Sos única y lo sabés. Estás orgullosa. Aun así no querés llamar demasiado la atención, no vaya a ser que te ocupen los turistas.

Ya se que no entendés mi empecinamiento en ir a conocerte ¿Para que quiero cruzar el mundo? Me preguntás. No estoy del todo segura la verdad. Me atrae tu misticismo, el que seas tan ajena a mi. El que estés al otro lado del mundo justamente.

Si me pongo a pensar tal vez sea pura curiosidad. Poder mirar a un completo extraño y ver que no somos tan diferentes. “Yo también amo, yo también sufro”. Quizás quiero sentir que las tristezas y los miedos quedaron atrás.

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